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IGUAL SEGUIRE PONIENDO COSAS. TODO LO QUE ENCUENTRE..NO TENGO MAS QUE AGRADECERLES A TODOS LOS QUE HICIERON POSIBLE QUE VIDAS ROBADAS LLEGARA AL FINAL..GRACIAS A TODOS!!
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por Solrac Korner




VIDAS ROBADAS

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MIRA!!!

MIRA CASADOS CON HIJO POR TELEFE

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martes, 21 de abril de 2009

Juan Gil Navarro se prepara para rodar “Güelcom”






2009 será un año de mucho trabajo para el actor Juan Gil Navarro. A días de comenzar con los ensayos de la obra “El rey Lear” junto a Alfredo Alcón, Roberto Carnaghi, Joaquín Furriel y gran elenco, Juan habló con PUROSHOW y adelantó un proyecto muy preciado.

“Para fin de año voy a participar en "Güelcom" la opera prima del director Jago Blanco. La película es una comedia romántica con Eugenia Tobal, Maju Lozano, Peto Menahem y Jorgelina Aruzzi, entre otros".

"El guión cuenta la historia de una pareja (Eugenia y yo) que luego de años de relación se separa. Eugenia se va a vivir a España y luego de cuatro años regresa al país con su nueva pareja para asistir al casamiento de un amigo en común. Ese es el momento donde todo el grupo se reencuentra y comienzan los conflictos”, describió Gil Navarro.

El comienzo del rodaje sería a principios de noviembre y se estima cerrar una co-producción para poder filmar las escenas finales en alguna ciudad española. “La idea es que la historia termine en España, pero no voy a contar el final”, bromeó Juan.

sábado, 18 de abril de 2009

TELEFE SIN NAVARROS..?






Tal como se venia informando, en Telefé la única política posible es el ahorro forzoso. Es así que la novela que iban a protagonizar a bajos costos Juan Gil Navarro y Adrián Navarro, ambos destacados en “Vidas robadas”, no llegó a emitirse.

Al parecer, les conviene dejar la ficción en manos de Underground-Endemol, donde ya arreglaron para que Florencia Peña protagonice (contrato que no pagarán ellos) y les entreguen la “lata” sin tener que comenzar a gastar.

Entre otros problemas, se les “cayeron” cuentas muy importantes publicitarias, una de las de Unilever y la otra de lácteos. Futuro en recesión.

miércoles, 18 de febrero de 2009

¿NAVARROS POR PELLS$?







¿"NAVARROS" POR "PELLS"?


Y hablando de Telefé, tal como primició esta sección, habría acuerdo en principio para que en el segundo semestre del año, se realice una novela con Juan Gil Navarro y Adrián Navarro (ambos de “Vidas robadas”) en roles protagónicos.

Por este proyecto los dos actores rechazaron, uno la oferta de Dori Media y el otro, obra teatral.

Claro que todavía resta definir libro y elenco. Se sabe que los cachets de los actores y actrices que digan sí, tendrán que resignar las cifras del 2008. Es la realidad.


TODO TELEVISIÓN

miércoles, 11 de febrero de 2009

¿LOS NAVARRO A LAS 22.30 HS.?






¿LOS NAVARRO A LAS 22.30 HS.?


Semana de nerviosas reuniones en Telefé con vistas a la nueva programación que, obviamente, tiene que contemplar bajos costos. Tal el caso de la ficción que está pensando el autor Marcelo Camaño (“TV por la identidad”, “Vidas robadas”), que protagonizarían Juan Gil Navarro y Adrián Navarro con elenco a designar. Los directivos también tendrán que definir el contrato para “Un tiempo después”, para lo cual Martín Kweller estará en la emisora en unas horas más y se sabrán las decisiones. ¿O pensarán seguir con la repeticiones?


TODO TELEVISIÓN

domingo, 30 de noviembre de 2008

JUAN GIL NAVARRO: "Quiero seguir el ejemplo de Brad Pitt"






A pesar e haber vivido su año más exitoso, tras "Vidas robadas", y de contar con una vida personal estable y un nivel de popularidad en ascenso, Juan Gil Navarro conservalos pies sobre la tierra y se prepara para un 2009 atípico.

“Para ser sincero, a pesar de que estamos acostumbrados a las crisis por ser argentinos, el año que viene va a ser más duro que otros porque se suma un panorama internacional desalentador".



"Están levantando muchas tiras, removiendo muchos proyectos y todo parece indicar que se viene una invasión de enlatados” pronostica no sinamargura. Pero pronto recupera el entusiasmo: “Lejos de deprimirnos creo que tenemos que crear más que nunca. La mejor manera de enfrentar la crisis es juntarme con la gente que quiero, cargar un termo con café calentito y delirar, jugar, ver lo que sale."


"Creo firmemente que así sesale, así se le encuentra la vuelta” explica entusiasmado y confiesa su admiración por Brad Pitt y George Clooney, según él“tipos inteligentes que saben como jugar el juego de los medios pasándola bien”.


"Me gusta la idea de trabajar en equipo, de aprender de la gente talentosa que se une. Algo así como lo que hacen Brad Pitt y George Clooney o lo que hicieron en su momento Robert Redford y Paul Newman. Quiero aliarme con actores talentosos y hacer cosas juntos, sin que nadie opaque a nadie y con la posibilidad de soltarme cuando lo necesito” adelantó. ¿Y quién seria su otra parte en esta dupla?. El actor relata: “Esteban Pérez, Carlos Caspar, Lautaro Delgado. Amigos que desbordan talento”


“Yo siempre he admirado a gente que se anima a tomar esos riesgos; Adrián Suar, Flor Peña, me encanta lo que está haciendo Gastón Pauls ahora. Sé que si quiero seguir en este medio sin la angustia de que me llamen o no, tengo que estar atento a seguir mi propia inspiración y crear mis proyectos” explicó.Juan también reflexionó:

“Coincido con lo que dice Antonio Gasalla; lo que mató a mi generación fue la tv. Quedarnos mirando la tele, esperando que nos llamen es nocivo. Hay que salir, conocer gente, moverse y si a un joven que lee esta nota, mis palabras le sirve, ¡adelante!. A mi me servían mucho las palabras de Alcón en su momento”



“Lo que quiero transmitir si es que alguien me toma como ejemplo de algo es que este es un oficio con mística, un oficio que se llama show business, no business show. El arte está primero y me gustaría que la gente del medio tuviera eso presente” desea en voz alta.“Si es que se vienen en serio la crisis que dicen que se viene, creo que los productores van a tener que darse cuenta que la gente no se va a conformar con enlatados y ahí es donde nosotros y nuestra creatividad tenemos que entrar en el juego” concluyó.


Puro Show

sábado, 15 de noviembre de 2008

JUAN GIL NAVARRO







“El marketing trata a la gente como estúpida”

El actor revelación de Vidas robadas, dice que la maldad produce fascinación y que no aceptó nuevos proyectos televisivos porque no quería edulcorarse. Confiesa que junto a Adrián Navarro piensan en otra tira y anticipa que de la mano de Alcón estará en el elenco de Rey Lear que se verá en Buenos Aires.


Exigente y difícil. Así define Gil Navarro la puesta que realizó junto a Selva Alemán en Una cierta piedad. La pieza representó una llave que disparó reacciones diversas en el actor

Desde su trabajo en Vidas robadas, Juan Gil Navarro no deja de escuchar comentarios sobre su parecido con Miguel Angel Solá, algo que lo enorgullece. Pero también se asombra y se extraña por dos versiones muy diferentes que se difundieron. Asegura que su mujer (Natalia) no está embarazada y que el cineasta español Pedro Almodóvar aún no lo convocó para filmar. Sin embargo, tanto la paternidad como integrar un elenco almodovariano lo entusiasman.

Durante todo el año compartió la intensidad de grabar para Telefe y sumó los ensayos de la obra Una cierta piedad, que bajó este fin de semana de la cartelera, con muy pocas posibilidades de llevarla a Mar del Plata, como había sido el proyecto original.

—¿Cuáles fueron las ventajas y desventajas de encarnar a un malo?

—Creo que el beneficio fue poder acercarse de manera televisiva a caracteres que podrían haber sido perfectamente imaginados por Shakespeare. Lo único negativo es que en algunas escenas había que buscar recursos sin cansar. En varias secuencias hubiera preferido el silencio, sin música, pero el marketing decía lo contrario. Cuando empezamos a trabajar, Jorge Marrale nos dijo tanto a Adrián (Navarro) como a mí: “Dejen que el personaje vaya por delante del actor. Corran el ego de los actores y permitan que las situaciones fluyan”. Tanto a Nicolás como a Dante sus odios, sus resentimientos, las soledades de sus infancias y esa necesidad trágica de ser queridos les daban una envergadura intensa.

—¿Y el público qué reacción tuvo ante tanta maldad?

—Es curioso pero el mal, ”la bestia del hombre”, como dice Anthony Hopkins, permite liberar lo más primitivo y al mismo tiempo se transforma en algo inquietante de ver. Mirar un león es bello, aunque si le ponés una mano te la destroza. Es la fascinación que produce la maldad. Estos protagonistas de Vidas robadas eran humanos en sus angustias, pero también tenían una ilimitada perversión. Mi mayor premio fue escuchar la felicitación de los hombres. Las mujeres se te acercan y dicen: “¿Por qué sos tan malo?”. Mientras que ellos me confesaban que era la primera vez que se enganchaban con una novela. Creo que me gané el respeto de los tipos como actor.

—¿La bondad o el bien no son tan atractivos?

—Creo que hoy tocar el tema del bien, en cualquier ámbito, no es actual. ¿Cómo se habla de la bondad en una novela? Tal vez haya que definir la manera de contarlo, o como dice Pérez Reverte: “Hay que pelear, aunque después ganen los malos”. Me consta que Facundo (Arana) pidió morir en Vidas robadas, pero se lo negaron. Hubiera sido una marca importante en el género. Creo que hay mucho miedo ante los riesgos. A veces es el marketing el que dice que hay que tratar a la gente como estúpida...

—¿Tiene previsto algún nuevo programa en televisión para el año que viene?

—Me encantaría hacer nuevamente televisión, pero todo está muy convulsionado, incluso lo ya conversado y firmado. Me ofrecieron proyectos para agosto o septiembre, pero preferí dejarlos pasar. Eran telenovelas puras y no tengo talento para eso. Podría ir al gimnasio, estar pulcro y perfecto para un personaje puntual en una película, pero no para sostener 130 horas de bondad. Me aburriría. No quiero edulcorarme, por el contrario, prefiero embarrarme con un personaje. Creo que en televisión se puede cambiar.

—¿Cómo?

—Estamos gestando con Adrián (Navarro) un proyecto. Lo quiero como amigo y actor, y tenemos ganas de volver a trabajar juntos. Ya nos sentamos con productores y nos interesaría seguir juntos y por Telefe... (se sonríe) dije el slogan. Quisiéramos que fuera nuevamente Marcelo Camaño nuestro guionista, el mismo de Vidas robadas.

—¿Qué piensa de las elecciones en los Estados Unidos?

—Me parece una maravilla que haya ganado Obama, se materializó la frase de Luther King: “Yo tengo un sueño” y como diría Shakespeare estamos hechos con el mismo material de nuestros sueños. Me apena que no estén vivos Marlon Brando, John Lennon o el mismo Luther King. Me emocionaba ver a sus nietas llorando.

—¿Y las elecciones de la Asociación Argentina de Actores? Los candidatos a presidentes son Gerardo Romano y Marta González...

—No sé cuáles son las plataformas de cada lista, pero sólo pido que dejen de hacer partidismo político. Los derechos de los actores no pueden venir de la mano de una visión peronista o radical. Cuando me subo a un escenario no me importa la ideología del otro, sólo me interesa trabajar. Conocí a Gerardo cuando hicimos Hombres de honor para Canal 13. Tuve muchas charlas y me parece un hombre brillante y lúcido. Es abogado y fue fiscal. Pero desconozco las propuestas de Marta González, aunque creo que el carácter de Gerardo –si puede apaciguar sus demonios– es fantástico para luchar.

—¿Qué prefiere, jubilación privada o estatal?

—Las comisiones que cobraban las AFJP eran tremendas, un delirio. Me preocupa que no haya una cláusula de intangibilidad. Hay que asegurarle a la gente que su plata no se le va a tocar. Temo, como muchos, que este traspaso sea para poner la mano en la lata... todos creen que es para tener más plata. Leo el diario PERFIL y es muy claro los números que dan sobre la deuda... Otra vez la política en el medio. Era chico –tenía 10 años– pero no olvido y temía que gobernaran esos que habían quemado un ataúd en la avenida 9 de Julio. Tengo presente esa manera prepotente de gobernar. Aquí no alcanza con que uno gane, al otro le tiene que ir mal y se lo quiere aplastar.

—¿Y cómo ve a la Ciudad de Buenos Aires?

—No mejor que cuando estaba Telerman, aunque veo “H” amarillas por todos lados. No voto aquí, porque vivo en provincia, pero siento muy vigente aquella frase que decía: “Lo urgente nunca le deja lugar a lo importante”.


Expedición suicida con Alcón


—¿Qué pasó con el espectáculo teatral Una cierta piedad?

—La verdad, no sé el destino del espectáculo (bajó el domingo 16), pero fue un placer trabajar con Selva (Alemán) y conocer al director Alejandro Maci. Llevamos adelante una propuesta emocionalmente muy exigente y difícil, porque el autor (Neil Labute) la escribió arriba de un avión, casi a las apuradas, después de los atentados del 11 de septiembre. Javier Daulte vio un ensayo y me dijo que mi personaje tenía como un ataque de pánico. Fue una llave que me ayudó a justificar muchas reacciones distintas. Pero la platea era muy grande, y no nos ayudó con los climas. Creo que nos merecíamos un mejor lugar.

—¿Es cierto que hará Rey Lear de Shakespeare?

—Sí, el elenco lo encabeza Alfredo Alcón y ya confirmaron Roberto Carnaghi y Joaquín Furriel. Nos dirigirá Rubén Szuchmacher. Empezamos a ensayar en marzo, estrenaremos en mayo, pero aún sin confirmar el teatro: iremos o a La Plaza o al Metropolitan. Es casi la misma versión que Alcón estrenó en España, pero en vez de 17 actores, aquí serán 12. Seguramente me tocará interpretar al más malo de los condes. Lo escuché a Alcón decir que Shakespeare era tan difícil, que querer abarcarlo todo resultaba imposible. Por eso, había que elegir dos o tres temas puntuales. Es como una expedición suicida de la mano de Alfredo Alcón.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Nuestro Hombre: Juan Gil Navarro








Juan Gil Navarro

Marcado por la maldad de sus personajes en televisión (Vidas Robadas) y en teatro (Una cierta piedad), el actor se revela como un interlocutor imperdible, que disfruta de las frases elegantes y de la seducción “bien entendida”.

En la tranquilidad de un sábado suburbano, habló de su profesión, de su feliz matrimonio con Natalia y de sus, cada vez más fuertes, ganas de ser padre.

Enamorado de Londres, ciudad que conoció en 1998 y a la que vuelve cada vez que puede (la última fue hace apenas un año y en plan luna de miel) Juan suele pelearse con las costumbres autóctonas, con los ruidos y modales de una urbe que le resulta tan lejana (vive en San Fernando) como caótica.

“Me encantaría que en Buenos Aires se respeten ciertos códigos de convivencia. Cada vez que me paro con el auto en la bocacalle, no sólo me torturan a bocinazos, sino que siempre hay un vivo que aprovecha la ocasión para pasarme.

Una vez lo hizo una mujer con chapa diplomática y le pregunté si creía que podía venir a este país a hacer lo que no hacía en el suyo. No sé de dónde era, pero en un inglés muy fluido, me insultó animadamente y subió la ventanilla”.

Así, a contramano de muchas direcciones, este muchacho educado en la pedagogía Waldorf forjó también su particular carrera actoral, que lo tuvo como posible galán de telenovelas y soñado príncipe azul, pero que cada vez más parece orientarse hacia el riesgo y la exploración.

-Como buen hijo de periodista sabrás que toda nota conlleva su trabajo previo de archivo. Te confieso que te hacía más serio y de repente me encontré con un tipo que coquetea mucho con el humor y la seducción. ¿Será porque siempre eran entrevistadoras mujeres?

-Más allá de esa azarosa coincidencia (sonríe), estoy convencido de que una respuesta irónica o tomarse el pelo con altura son herramientas muy elegantes de seducción. Uno de los primeros tipos al que escuché hacer eso es a Darín y si tu pregunta apuntaba hacia ese camino, no al del histeriqueo banal, me anoto. Sin dudas.

-Además de Darín, ¿qué otros referentes reconocés?

-(Piensa) George Clooney, un tipo que puede reírse de lo glamoroso que resulta tener una mansión en el lago Cuomo de Italia y que también puede poner el acento en asuntos como Darfur o en películas de corte político como Buenas noches, buena suerte…

-Hace poco definiste a tu personaje Ben de Una cierta piedad como deleznable. ¿Cómo se hace para componer a alguien así?

-Desde el “juego”, porque si dejo que interfiera mi juicio se vuelve insostenible. Una de las cosas que más sorprendió de Ben es que tiene 35 años y no puede elegir. Quiere tener todo: sus hijas, la farsa que vive con su esposa y también su amante. En ese contexto, su idea más “brillante” será la de fugarse, y no dar explicaciones a nadie.

-Si uno repasa la cartelera porteña hoy podria pensarse que nos resulta casi imposible mantener una relación estable, ¿o no?

-Sí, pero te diría que es casi una tendencia mundial. La adolescencia se extendió a límites antes jamás imaginados y en general, hay un profundo miedo al compromiso.

-Vos, sin embargo, te casaste con Natalia, tras sólo 9 meses de noviazgo ¿por qué?

-Es que en ese tipo de decisiones el deseo es tan fuerte y tanto mayor a cualquier miedo que no se trata de elegir, simplemente vas hacia delante. Natalia me cambió la vida, me devolvió la alegría y las ganas de reír.

-¿Qué te pasaba en ese momento?

-Estaba enfrentado a muchas cosas de mi trabajo y con firmes planes de agarrar el auto y escapar al sur a vivir de lo que fuera. Justo ahí conocí a Natalia y mi vida se re-encarriló aunque hay cosas que no negocio. Fundamentalmente, no acepto la falta de respeto, una costumbre muy extendida en este medio.

-Y como hombre casado, ¿no se te arman problemas ahora con papeles como el de Ben, donde le ponés el cuerpo (literalmente hablando) a una situación de adulterio?

-Mirá, no quiero ponerme obsecuente con mi mujer pero es tan hermosa y tan inteligente que no tiene ni atisbos de ese tipo de celos.

-Por ahora no tienen hijos, ¿te parece que puede ser una traba eso para cumplir tu sueño de trabajar en el exterior?

-No, con Natalia compartimos cierto espíritu gitano y nos interesa mucho la idea de criar a alguien en medio de la trashumancia. Que se identifique, ya desde chico, como ciudadano del mundo. La verdad es que tenemos muchas ganas de ser padres, por lo que me imagino que a mediados del próximo año tendremos novedades al respecto.

-¿Creés que serías un buen padre?

-Espero que sí, pero de lo que estoy seguro, es que Natalia será una excelente madre. Una vez Almodóvar dijo que las mujeres no sólo estaban mejor dotadas para vivir sino para manifestar que lo hacen. Yo fui criado por tres mujeres: mi madre, mi abuela y mi hermana y te aseguro que es así. Nosotros la careteamos mucho, pero ellas viven en serio. -

lunes, 3 de noviembre de 2008

LOS NAVARRO EN AM!!




JUAN GIL NAVARRO Y ADRIAN NAVARRO, AMBOS PROTAGONISTAS DE VIDAS ROBADAS, LOS VILLANOS, ESTUVIERON EN AM CON LEO MONTERO. ACA EL VIDEO. GRACIAS A FUERADEMITIEMPO QUE SUBIÓ EL VIDEO.


"Buscaremos un bebé pero a final de 2009"





“No estoy embarazada ni sé de dónde pudo haber salido ese rumor”, dijo Natalia Litvack luego de leerlo en “La Pavada” de Crónica.

“Esta mañana llamaron todas mis amigas para felicitarme. Es más, papá me llamó desde su trabajo para decirme: Nati, me perdí algo?, porque mis compañeros me saludan por mi nieto”.

Mientras planea sus vacaciones junto a su marido Juan Gil Navarro, Natalia comenta: “queremos tener hijos, pero recién comenzaremos a buscar a mediados o fines del año que viene.”


Puro Show

Juan Gil Navarro será papá





Luego del éxito de “Vidas robadas”

El actor se encuentra esperando su primer hijo con su esposa, Natalia Litvack. Ambos se conocieron en los pasillos de Pol-Ka y se casaron en el 2006.


El actor se encuentra esperando su primer hijo con su esposa, Natalia Litvack. Ambos se conocieron en los pasillos de Pol-Ka y se casaron en el 2006.


En agosto de 2006, Juan Gil Navarro se casó con Natalia Litvack. Por aquel tiempo, después de haberse conocido un año atrás, el actor y su pareja decidieron casarse en un Registro Civil del partido de San Isidro.


La semana pasada, Navarro vivió con mucha emoción el gran final de Vidas robadas, la ficción de Telefe Contenidos en donde el actor interpretó el personaje villano de Nicolás Duarte.


Pero además de este gran momento profesional, el galán está pasando por una brillante etapa en su vida. Según informó la sección La Pavada del Diario Crónica, el actor será papá ya que su mujer se encuentra embarazada.


Cabe señalar que en estos momentos, Gil Navarro se encuentra al frente de la obra Una cierta piedad, espectáculo que protagoniza junto a la actriz Selva Aleman.


Primicias Ya

miércoles, 29 de octubre de 2008

ENTREVISTA CON JUAN GIL NAVARRO





"Por mí, que explote igual que un sapo"

El villano de "Vidas robadas" es el responsable de una de las mejores actuaciones del año. En diálogo con La Razón, no anticipa el final, aunque se anima a dejar alguna puerta abierta sobre lo que pasará con su personaje. Hoy estará en el Opera, junto al resto del elenco.

"SI EL NICOLAS (SU CRIATURA) SIRVIÓ PARA DARLE CONCIENCIA A LA GENTE... YO ESTOY CONTENTO", DICE CON RESPECTO LA FUNCION SOCIAL DE LA TIRA.

"SI EL NICOLAS (SU CRIATURA) SIRVIÓ PARA DARLE CONCIENCIA A LA GENTE... YO ESTOY CONTENTO", DICE CON RESPECTO LA FUNCION SOCIAL DE LA TIRA.


'Nicolás Duarte va a tener su merecido? 'Va a reventar de una vez ese tipo malo y perverso?

Sí, por supuesto. Por mí, que explote igual que un sapo. Debe explotar. No como Fabián (Vena, en "Resistiré") ni como Joaquín (Furriel, en "Montecristo"). Esto va a ser distinto.

Hasta ahí adelanta Juan Gil Navarro el final de "Vidas robadas", que se verá esta noche por Telefé desde el teatro Opera, con la presencia de todos los protagonistas. Gil Navarro es Nicolás Duarte en la ficción, uno de los villanos más perversos, que tiene secuestrada a Ana (Mónica Antonópulos) y que esta noche, como broche, protagonizará una pelea mano a mano y muy compleja con el bueno de la tira, Facundo Arana.

'Cómo fue componer a Nicolás?

Increíble. Involucrarme en esto, para mí, fue denunciar algo que, hasta ahora, no había tenido repercusión. La tira de ficción logró que se instalara el tema en la sociedad y que fuera declarada de "Interés Cultural" por la cámara de Diputados. El impacto social fue más lejos que el beneficio obtenido a través del personaje.

Te tocó mostrar el otro lado de la historia. Sobre tus espaldas (y las de Marrale y Adrián Navarro) descansó la parte repudiable de la novela. 'Cómo lo viviste?

Es la primera vez que hago de malo y jugué a ponerle cosas de los villanos clásicos, shakespearianos. Fuimos los encargados de llevar al espectador al borde del abismo y proponerle ese doble juego, la contradicción de los villanos, que tienen su costado humano. Y eso no es para decir que, a pesar de todo, los malos tienen corazón, sino que los conflictos entre las personas están más allá de lo bueno y lo malo. Ojalá las cosas fueran tan fáciles y tan simples.

'Tuviste que investigar el tema desde otro lugar?

Exacto. Si el personaje sirvió para darle conciencia a la gente... yo estoy contento. Porque esto de las redes de prostitución no sucede sólo en el interior, puede pasar en cualquier parte, en un shopping o un boliche. Es un negocio súper rentable. Nosotros denunciamos el cuarto comercio más poderoso del planeta, nos metimos con eso. Soy consciente de que la novela tuvo momentos duros y de que la gente no quería ver eso cuando volvía cansada de trabajar todo el día... Pero tampoco teníamos una competencia acorde. En un país antagonista como el nuestro, la opción era esto o cortar bombachas con una tijera. Fue raro. Ojalá todos tengan su lugar en la tele. Pero yo, por el momento, prefiero seguir contando ficción.

Nada puede ser igual después de "Vidas robadas" y de este personaje.

Seguramente. Estuvo bueno formar parte de esto. Y que se entienda que el prime time va más allá de vender mayonesa o autos. El horario central puede ser también una herramienta de concientización.

'Cómo viviste la presión del rating este año?

Yo recordé lo que pasó con "Lalola". Nadie podía decir que 8 puntos en América fuera un fracaso. "Lalola" cambió la forma de hacer comedia en la tele, que consiste (hasta hoy, en algunos casos) en refritar sketches de otra comedia anterior. Si el rating es un número para medir más en la bolsa de los actores, ok, habrá que quedarse tranquilito y esperar a que pase. Pero no creo que sea así. La gente, el televidente, no es tonto. Tampoco es casual lo que pasó con el rating estas últimas semanas. La gente puede ir a comer a McDonald's, pero indefectiblemente con el paso del tiempo va a querer algo distinto, poner algo más de guita y comer mejor... Y basta ya de programas de la tarde hablando de lo mismo, basta.

El hombre termina un año duro de trabajo y mucha exposición: "Vidas robadas", el último capítulo de "Lalola", "Una cierta piedad" en teatro junto a Selva Alemán. Y dice que volvería a hacer tele el año próximo. "Trabajé mucho para poder elegir, ahora estoy buscando pintar con otra paleta". Esta noche se verá cómo es uno de sus trabajos terminados.


La Razón

martes, 28 de octubre de 2008

Entrevista / Juan Gil Navarro








“Ha sido un privilegio hacer este personaje”

El villano de Vidas Robadas dialogó en exclusiva con Primiciasya.com y contó cómo será el final de la tira en el Teatro Ópera. Además se acordó de la competencia: “Lamentablemente, a quien va primero no le alcanza con ir primero, se tiene que ocupar que le vaya mal al segundo. Es una manera muy mediocre de defender la victoria”.

El villano de Vidas Robadas dialogó en exclusiva con Primiciasya.com y contó cómo será el final de la tira en el Teatro Ópera. Además se acordó de la competencia: “Lamentablemente, a quien va primero no le alcanza con ir primero, se tiene que ocupar que le vaya mal al segundo. Es una manera muy mediocre de defender la victoria”.

Juan, se viene el final tan esperado de Vidas robadas…
Sí, llega el final y estamos ahí con una pata adentro y otra afuera. Estamos contentos porque es una historia muy importante y ya venimos estirando cosas que está bueno que ya tengan una resolución. Esta bueno que las cosas ya tengan una resolución porque sino uno corre el riesgo de aburrir a la gente. Hay que mantener la tensión en alta todo el tiempo.

Tu personaje de Nicolás Duarte es muy fuerte y fuera de cámara se nota que sos una persona muy humilde y de perfil bajo…
Bueno muchas gracias por todo el halago pero yo creo que tiene que ver con la educación que he recibido. Soy una persona que en este momento estoy aislado con Natalia, mi mujer, entendemos las cosas de esa forma, me parece que tiene que ser así y no tendría que ser de otra manera. Que uno crea que por alguna cosa es distinto al resto es una gran estupidez.

La mayoría de los personajes que hacés son de malo, ¿te sentís cómodo en ese papel?
Tiene que ver con jugar. Los que hacen de malo siempre salen beneficiosos tanto en las series de televisión como en el teatro. La maldad siempre tiene un color que se destaca por sobre todo lo demás, es así. Hay una vieja ley de teatro que dice que si no hay conflicto, no hay argumento. Y por ahí el conflicto nace de la maldad y después aparecen los héroes. Ha sido un privilegio hacer este personaje sobre todo porque es un tema social como el tráfico de personas, que es algo que sucede en la vida cotidiana.

¿Qué te dice la gente en la calle?
La gente está agradecida con todo el programa en general. Lo que más agradece es haber sostenido con valentía este tema hasta las últimas consecuencias, empezando por el rating y siguiendo por algún tipo de presión política que pueden suceder. Nosotros estábamos metiendo el dedo en la yaga con este tema y está bien. Aunque sea en ficción, había una gran necesidad en la gente de ver que los malos las pagan y encarar eso es una gran responsabilidad. Esto no cambia la realidad pero por lo menos sirve para que nosotros disparemos preguntas de esto.

Cuando decidiste aceptar este personaje, ¿te averiguaste sobre la trata de personas?
A los cuatro meses de comenzada la ficción se sancionó en el Congreso la media sanción que faltaba para castigar el tráfico de personas. Entonces nos acercamos con mi mujer y Adrián Navarro al Congreso para ver cómo lo sancionaban. Haber aportado un granito de arena desde la ficción para generar una conciencia social fue bárbaro. El personaje lo fui armando a medida que se fueron presentando los casos.

¿Cómo creés que va a ser la respuesta de la gente en el Teatro Opera?
Va a ser un despelote (se ríe). Tengo entendido que se han agotado las entradas, va a ser un gran espectáculo. Es una experiencia muy particular y muy gratificante. Creo que es una de las medallas de reconocimiento más importantes para nosotros.

Telefe bancó la ficción durante este tiempo y Vidas robadas terminó siendo un éxito...
Los rumores que corrieron operaban en favor de los que querían que esto se terminara, era un tanque muy difícil para tener enfrente. Lamentablemente, a quien va primero no le alcanza con ir primero, se tiene que ocupar que le vaya mal al segundo. Es una manera muy mediocre de defender la victoria, porque se puede ganar y defender la victoria con altura. Me parece bien de nosotros haber seguidos callados y que la gente decida quién al final es el ganador, pero ganador en el buen sentido, no de fanfarronear.




Primicias Ya.

Juan Gil Navarro en Infama



GENTILEZA: DaniGilunita

sábado, 27 de septiembre de 2008

JUAN GIL NAVARRO Entrañable malvado






El malvado de "Vidas robadas" también hace de amante cobarde en Una Cierta Piedad


Despojado de las ropas que le dan vida a Nicolás Duarte, el seductor psicópata de Vidas Robadas -Telefé-, irrumpe agitado en su camarín y se saca del cuello el infaltable pañuelo. Falta poco menos de una hora para que en "Una cierta piedad" entre en la piel de Ben, el hombre que luego del atentado a las Torres Gemelas proyecta hacerse pasar por muerto para vivir una historia de amor prohibida. Así, entre estos sinuosos personajes que le impusieron desafíos y lo reencontraron con el éxito, reparte su presente profesional Juan Gil Navarro.


El austero camarín decorado con dos fotos de Natalia, su esposa, es el escenario en el que se deja ver afable y cortéz para hacer su balance del 2008. El desgaste actoral es grande pero la satisfacción de su rostro muestra que vale la pena: "hay capítulos de 'Vidas' que terminamos de grabar en el mismo día en el que salen al aire, la televisión es así porque saben que uno tiene la capacidad de resolver", opina en relación al trabajo que lo tendrá ocupado por lo menos hasta el 20 de noviembre. "Quizás se haga el cierre en el Gran Rex o en el Luna Park, como se hizo con Montecristo", agrega el actor.


Juan también recuerda su participación en La Lola, "fue raro, estuve sin estar" -dice-. Quizás esa fue una señal del éxito que llegó meses después con el villano proxeneta "digno de una obra de Shakespeare" al que, según cuenta, terminó de encontrar hace apenas un mes.


"En la tele no tenés idea de lo que puede pasar, caminás hacia adelante de espaldas y sabés que hay piso al dar el paso", explica metafóricamente. Así le ocurrió con Nicolás Duarte a quien armó en base a "seres deleznables" que tenía en el imaginario: "nada es instantáneo en mi vida, lo construí ladrillo a ladrillo y con el esfuerzo del trabajo. No se puede explicar muy bien, pero la gente tiene un enganche especial con los personajes que se animan a caminar al borde del precipicio y mirar al vacío".


Sin dudas, "Vidas Robadas" marca un hito en su carrera porque lo pone en un lugar del que él no quiere correrse, el del compromiso social. "El problema del tráfico de personas encontró una gran repercusión y sabemos que la novela ayudó. Por eso con Adrián -Navarro- y mi esposa estuvimos en la Legislatura cuando se trató la Ley; sin dudas el producto televisivo puso lo suyo para instalar un tema oscuro del que muchos no tenían ni idea", sostiene.


En sus elecciones profesionales Juan toma como suyas las palabras de Alfredo Alcón, quien en una oportunidad señaló que para el actor existen dos caminos, "uno, el del glamour, y otro, más acotado laboralmente, en el que uno tiene licencia para equivocarse, para explorar, elegir cosas nuevas y dar algo más allá de lo que se puede dar en la televisión".


UNA CIERTA PIEDAD


En el teatro, Juan Gil Navarro encuentra una de sus formas de expresión preferidas y por eso hace casi un año aceptó hacer junto a Selva Alemán "Una cierta piedad" -obra de Neil Labute- en el Metropolitan. Allí encarna a Ben, un hombre que trabajaba en el World Trade Center durante el ataque a las Torres Gemelas en setiembre de 2001. En ese fatídico momento él se encontraba en un departamento, junto a su amante Abby -Selva Alemán- y proyecta aprovechar esa tragedia para escapar con ella, luego de que su esposa lo considere muerto.


En las tablas la superposición de diálogos son una continua provocación a los espectadores que deben tomar de manera simultánea los conflictos y las ironías de los personales. "Era difícil pasar el libro de la obra al vínculo de tres años que tienen los personajes -apunta-, además hubo que adaptarlo a nuestra sociedad porque acá con la palabra no alcanza, la gente espera ver que los amantes se toquen".


Mientras disfruta del sólido ensamble actoral con Selva Alemán, sueña con participar de las clases de la RADA -Royal Academy of Dramatic Art- en Inglaterra y recuerda que hace algunos años se contactó con Alan Rickman, vicedirector de esa institución, para obtener una beca.


"Estoy contento, estoy pleno, más allá del desgaste actoral es bueno integrar el dream team de 'Vidas Robadas' y hacer junto a Selva 'Una Cierta Piedad', obra fuerte con un lenguaje bravo".

El Día

miércoles, 16 de julio de 2008

JUAN GIL NAVARRO... NOTA DE LA REVISTA PARA TI..








“Me acostumbré a ser un bicho raro”
Juan Gil Navarro

Es uno de los protagonistas de Vidas Robadas, la tira que se atrevió a abordar por primera vez el tema de la trata de personas. Y aunque su personaje es cómplice de una red de tráfico de mujeres, tiene un fuerte compromiso con el tema en la vida real. Recibió a Para Ti y habló de todo.

Toma uno: la luz forma destellos brillantes sobre las vías vacías. Un joven rubio de barba incipiente llega a la estación y busca algo con la mirada. A lo lejos se oye el sonido de una locomotora. Cuando el tren detiene su marcha, baja una nena con jumper escolar, se acerca a él e intercambian unas palabras. Luego ella empieza a gritar desesperadamente. Corte.

Siguiendo la trama de Vidas Robadas –la tira que co-protagoniza junto a Facundo Arana, Jorge Marrale y Soledad Silveyra todas las noches por Telefe–, la escena debería terminar mal. Pero el grito de la chica sólo es para que sus amigas se apuren a bajar del tren: “¡Chicas, vengan que nos sacamos una foto con él!“, dice exaltada, y entonces son ellas quienes lo secuestran, ruidosas, en la estación –antes tranquila– de zona norte para inmortalizar el encuentro con sus teléfonos celulares. Lejos, muy lejos del malo que interpreta en la ficción, aparece a cuadro Juan Gil Navarro (35), despojado de todos sus personajes y preocupado porque las pequeñas fans – a quienes despide una a una con un beso– lo demoraron para la entrevista. “Gracias por la paciencia. ¿Quieren que hagamos las fotos? Estaría bueno, hay una luz oblicua ideal, ¿no?”, propone sencillo, dando entrada a esa puerta tantas veces cerrada por pudor: la de su vida y sus imágenes reales. “No me gustan mucho las entrevistas, porque la mayoría de las veces hay que hablar de cosas que no suman, habiendo tantos temas importantes”, resume de movida para exorcizar la banalidad.

–Justo te iba a preguntar si te considerás una cara bonita.
–¡Ja!, para nada… Sólo soy un traje bonito.

–¿Y se puede saber a qué se debe tanta formalidad?
–Me cansé de aparecer siempre de remera y jean, y de tener que elegir previamente cómo combinarlos. Además ya soy grande, así que pensé que un traje me podía resolver todo en estos casos. Uso los de tres piezas porque me recrean una atmósfera muy siglo XIX. ¿No parezco un poeta ruso?

–Yo te he visto en zapatillas, haciendo fila para tomar el colectivo…
–¡Seguro! Soy de tomar bondi, tren, ando en bicicleta… El otro día vi que una revista había fotografiado a Paola Krum en el subte y lo publicaban como algo raro. ¿Cuál es el problema con eso?

–¡Que los actores no tienen derecho a matarnos la fantasía acerca de sus vidas llenas de lujo!
–Entonces pido perdón, pero tengo una vida con cero brillo. Me da mucho pudor cuando me dan un trato especial. Y no desayuno frente a la piscina olímpica de mi inmensa propiedad, ni siquiera tengo casa propia. Como desconfío de los créditos, sigo siendo inquilino. Con este trabajo no te hacés rico, tendrías que ver todo lo que nos descuentan.

–¿Cómo es la experiencia de ser actor en la vida real?
–Algunas veces es extraño. Existe una especie de canibalismo con la gente que trabaja en televisión. Me ha pasado que una chica me toque la cola, o que algunos tipos me mojen la oreja para ver si por ser actor soy un show viviente, pero la mayoría de las veces existen un respeto y un cariño muy lindos.
El bueno de la película
Nació en Buenos Aires el 15 de agosto de 1973 y fue a un colegio alemán, aunque no tiene una gota de sangre germana en su árbol genealógico. “Nos quedaba cerca”, explica el actor que debutó en Montaña Rusa y luego hizo carrera gracias a su talento y bajo perfil. Brilló en teatro y televisión, y su protagónico en Floricienta lo consagró masivamente como el príncipe azul por el que madres e hijas todavía hoy le piden autógrafos. Aunque llegó a trabajar en varias ficciones al mismo tiempo (N. de R.: Participó en Lalola, el hombre a quien hechizan y se convierte en Carla Peterson), ahora sólo se ocupa de Vidas Robadas, en donde personifica a Nicolás, un malvado contradictorio con pinceladas de ternura paternal, vinculado a una red de trata de mujeres. En la vida, Juan tiene un compromiso real con el tema que da letra a su personaje, y meses atrás participó junto a Natalia Litvack (29), su mujer, en las sesiones que tuvieron lugar en el Congreso para exigir la sanción de la ley contra la trata de personas. “No es fácil hablar de eso y que la gente se involucre. Descubrí el tema el año pasado y me dije que no podía ser que hubiera más de 500 chicas desaparecidas y prostíbulos pegados a comisarías. Cuando llegó la propuesta para la tira quedé encantado”, cuenta.

–¿Sentís que ser un personaje público te obliga a tener un compromiso mayor?
–Sí, me parece parte del oficio. Tengo claro que soy un bufón que cuenta cuentos y que además gana unos mangos con eso, pero aparte tengo el privilegio de que me hagan entrevistas, y creo que es mi deber decir algo. Está bueno comprometerse. Yo admiro mucho a los actores que lo hicieron en los ´70.

–¿Recibieron amenazas por el trabajo que están haciendo?
–Todavía no, pero desde la desaparición de Jorge Julio López todo puede pasar.

–¿Estos temas revisten demasiada responsabilidad interpretativa?
–Al contrario, requiere más esfuerzo sostener una ficción vacía. Aunque el trasfondo sea urgente y problemático, siempre queda espacio para la creatividad. Si no, sólo es cuestión de ubicar la cara para que la cámara capte el mejor perfil. Por ahí es más caro pensar así, pero “ser cobarde no vale la pena”, como dice Sabina. Prefiero correr el riesgo.

–¿En qué medida te alimenta el ego ser famoso?
–En nada. Una cosa es la fama, y otra, el reconocimiento. Acá no existe el Star System. Este es un trabajo artesanal y el taller de todo es el teatro, porque formula preguntas. La tele te da todo servido, trabajás para el resultado, se ha transformado en un lugar para hipnotizar y vender jabón en polvo. Por eso, cada vez que se da una oportunidad como esta, siento que debo aprovechar para denunciar la corrupción que existe en todos los niveles.

–¿Y cómo ves el país?
–Veo que existe una guerra de egos, sin el más mínimo interés por el bien común, algo que se vio claramente en el enfrentamiento entre el gobierno y el campo. Y que asistimos a la versión moderna del “no te metás”, que se traduce en “es lo que hay”, una basura que se va instalando.

–¿Tenés lugar en las entrevistas para hablar estos temas?
–Depende. Por eso no doy muchas, y es maravilloso porque es lo que me ayuda a seguir ganando mi indiscutible fama de bicho raro del espectáculo, a la que ya me acostumbré gratamente.

–¿Y te molesta cuando te preguntan cosas que considerás tontas?
–La verdad que sí. Mi viejo es periodista y me parece importante elegir la forma en que uno se va a comunicar y lo que va a decir. Durante la dictadura, él escribió para la prensa extranjera y fue perseguido. A mí me gusta ese ejemplo. El me aconsejó que leyera mucho antes de una entrevista, y que tuviera cuidado porque todo lo que dijera podría ser utilizado como titular.

–¿Así que vivís las entrevistas con cierta paranoia?
–Sí. ¡Pero si te digo que soy un paranoico lo vas a usar de título! Mirá, no me molesta que me pregunten, incluso, sobre cosas privadas, siempre y cuando no sea desde la frivolidad. Cómo es un día en mi vida, un color, un perfume, salado o dulce, boxer o slip… Es muy aburrido lo que puedo llegar a decir al respecto.

–¿Y qué le preguntarías vos a un periodista?
–¡Qué bueno invertir los roles alguna vez! Me gustaría conocer anécdotas, preguntar por qué algunos no leen previamente sobre la persona que van a entrevistar, y por qué subestiman a la gente creyendo que sólo les interesa saber cuánto calza un actor. ¿A vos qué te gustaría saber?

–Si alguna vez sentiste ganas de salir corriendo.
–No del trabajo, pero sí de las entregas de premios. ¡No las soporto!

–¿Y qué rescatás de esta televisión obsesionada por el rating?
–Me parece interesante que Claudio (Villarruel) ponga al aire un programa como Ver para leer. Y le agradezco por sostener Vidas… cuando podría elegir algo más rentable. No se puede laburar si el trabajo de uno se traduce en una cuenta. Yo me contento con que los técnicos no se aburran viendo las escenas.

–¿Qué tipo de médico sos a la hora de hacer el diagnóstico de una ficción?
–Soy un cirujano cardiovascular insoportable. Trato de callarme la boca cada vez que estoy mirando algo pero... Es un defecto terrible, no me puedo abstraer.

–¿Y qué esperás que pase con tu vida de acá en más?
–Creo que cuando cumpla 40 voy a llegar a un punto interesante, me gustaría escribir, dirigir. Por ahora seguiremos “gitaneando” con mi mujer por el mundo, antes de los hijos. Me encantaría tener nenas, porque me crié con tres mujeres: mi abuela, mi mamá y mi hermana. Las adoro, tienen una fuerza increíble. Nosotros careteamos más.

–Sos muy correcto. ¿Nunca te salta la cadena?
–Uf, sí, cuando manejo soy un cabrón. Si alguien hace algo que no debe, freno, me bajo y le pregunto por qué. Lo bueno de hacer de malo en una novela es que cuando les golpeo la ventanilla me miran aterrados, me piden disculpas y huyen despavoridos.

PARA TI.


NACIO EL MISMO DIA QUE YO...QUE CARACTER QUE DEBE TENER!!!

martes, 8 de julio de 2008

REPO A JUAN GIL NAVARRO..





Entrevista: un actor entre la TV y el teatro

La pasión por actuar, según Juan Gil Navarro

Interpreta a Nicolás, uno de los personajes más fuertes de Vidas robadas, la tira de Telefé que se anima a hablar sobre el duro tema del tráfico de personas



A Juan Gil Navarro le encanta hablar del oficio de actuar. Pero no de la manera egocéntrica que el prejuicio suele adjudicarles a los actores. Porque a él, que interpreta al sufrido y malvado Nicolás, de Vidas robadas, no le interesa tanto hablar de su trayectoria (se niega a llamarla carrera), sino de lo que dicen otros sobre qué significa ser actor. Otros que admira.

"El director de teatro Robert Sturua me preguntó una vez por qué sufría tanto. Yo creía que el método era algo fantástico: sufrir y conectarse con cosas de uno. El me dijo: «Juan, tenés que hacer como los actores ingleses que no sufren, mienten». [Lo imita con acento y todo.] No lo podía creer. Me hizo prestar atención a la escuela inglesa de actuación, que me parece soberbia. Cuando Alan Rickman vino a la Argentina, le conté la anécdota de Sturua, que lo había dirigido a él en Hamlet ", cuenta Navarro, entusiasmado como el día en que esperó al gran actor británico en el lobby de hotel para verlo.

"Se trata de dejar que el otro complete lo que hacés, con no sufrir ni poner la tripa, sobre todo cuando estás al borde de una fosa pataleando para que no te entierren vivo. Podés usar la cabeza, calcular técnicamente tu actuación. Un exceso de saliva, la afinación de la voz en la desesperación. Eso ya impacta en el que está mirando sin necesidad de que el actor sufra", detalla, al tiempo que describe una de las escenas más dramáticas que protagonizó su personaje, en una tira que ya de por sí rebosa dramatismo.

Para muestra, alcanza con repasar algunas de las cosas que le sucedieron a Nicolás, un chico de la calle devenido protegido de Astor Monserrat, el villano que interpreta con cinismo y desesperación Jorge Marrale. El Nicolás de Navarro asesinó, sufrió varios intentos de asesinato -uno de ellos, el dramático intento de entierro en vida por parte de Astor-; traicionó a su protector y fue traicionado por él al punto de ser desterrado, aunque ahora está emprendiendo el regreso y la venganza.

"A los pocos meses de trabajar este personaje empecé a pensar que Nicolás es un tipo enfermo. No sé si loco todavía pero muy enfermo y en un punto eso lo justifica. Se trata de entender, no justificar, lo que le pasa porque así aparecen otros colores. Es complejo porque estos personajes existen. Desde esa situación de Astor levantándolo de la calle con ocho años totalmente carente de afecto. Hay mucho de abandono, de desamparo. Y entonces, cuando le quita su apoyo, cuando le saca la alfombra de abajo de los pies, es el apocalipsis para él", dice el actor, que por estos días divide su tiempo entre las grabaciones y los ensayo de Una cierta piedad, la obra del dramaturgo norteamericano Neil Labute ( Gorda ) que protagonizará junto a Selva Alemán. Allí, ellos serán un par de sobrevivientes del ataque a las Torres Gemelas que deberán lidiar con sus vidas a partir de la tragedia que les cayó literalmente a unas cuadras de distancia. Dos historias fuertes: la teatral y la televisiva; las que transita Navarro por estos días. Y no es una casualidad.

Compromiso
"No me da igual cualquier tira ni cualquier personaje. Este tema me estaba dando vueltas desde julio del año pasado cuando vi un artículo en el que se decía que la ley de tráfico de personas sólo tenía media sanción. Lo recorté y se lo mandé a Martín Kweller de Endemol. El me preguntó si quería hacer un periodístico; le dije que no, pero que me parecía un tema importante. Unos meses después apareció esta propuesta. Tenía muchas ganas de meterme con esto. Creo de verdad que la televisión es un gran invento. Es un negocio, que puede ser muy suculento y redituable, pero creo hay que dar algo a cambio", cuenta.

El relatoescrito por Marcelo Camaño para Vidas robadas no da respiro; cada noche se mete de lleno en los terribles laberintos de la esclavitud sexual, una realidad tan oscura que ni la más exhaustiva de las ficciones alcanza a rozar. Pero la tira de Telefé se anima donde ningún otro ciclo argumental se atrevió a llegar antes.

"Jorge Marrale habla de shakespearizar lo que hacemos. Es que todos estos conflictos de poder que mostramos tienen que ver con eso. De verdad son personajes shakespearianos, enfermos de poder. Hay capítulos en que nos preguntamos adónde vamos después. Todo es muy trágico, casi griego", dice el actor sobre la tira, que tiene un promedio de 16 puntos en lo que va de julio.

" El programa tiene que ver con querer hacerse cargo de cosas que son muy dolorosas de ver. Somos un recordatorio de lo que pasa todos los días y eso es muy difícil de querer ver. Quince o dieciséis puntos de rating son un acto de valentía gigante; un acto de salud enorme por parte del público. Porque combate la frase, la manera de pensar: «Es lo que hay». Que la Legislatura lo haya declarado de interés social es una declaración de principios y lo hacemos por eso. Porque se trata de poner comida en la mesa pero al mismo tiempo de algo más, mucho más".

Por Natalia Trzenko
De la Redacción de LA NACION


Aunque no lo veamos, Lalo siempre está

Estuvo presente en la ficción más premiada y reconocida de la TV, aunque apenas participó de un par de capítulos. Gil Navarro fue el Lalo de la Lalola. " Fue un privilegio enorme. Estar siempre y a cargo de la voluntad de Carla, que es genial, sin tener que ir a grabar. Está bueno lo que lograban. Porque con gracia, y momentos de mucha angustia también, se planteaba lo que significa cambiar o si el amor tiene que ver con la sexualidad. Me encantó lo que pasó con el programa, cómo se fue desarrollando de menor a mayor. Prefiero ciclos así que otros que empiezan diciéndole al público que le van a romper la cabeza."

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